Capítulo 17
Camino de Santiago
La peregrinación es un fenómeno evidentemente medieval que surge, reinando en Asturias, Alfonso II «el Casto», cuando se descubre en el año 813 el sepulcro de Santiago, primer apóstol martirizado cuya evangelización se relacionaba con nuestra península. La imaginación de algunos monjes con El Beato de Liébana al frente, fueron los factores decisivos de este acontecimiento que arboló Santo y Seña como estímulo en la lucha contra el infiel. Tan prontamente como suceden estos acontecimientos, se inició el trasiego de fieles hacia Compostela desde los extremos más conocidos del mundo.
Las creencias religiosas en la época Medieval con sentido de lo sobrenatural y milagroso, se manifiesta en estos actos, cuya finalidad es la curación del alma, la redención de la pena los pecados, hacer penitencia o liberar el cuerpo de bajezas humanas al entrar en contacto con los lugares y con las reliquias.
Atrae el sepulcro de Santiago a Galicia, peregrinos de toda Europa, que transitan desde los Pirineos hasta Compostela por el camino francés o por la costa. Es evidente que esta corriente masiva de peregrinos va a fundamentar una de las transiciones más importantes en cuanto a cultura y obras de arte se refiere, arte que ira plasmado en todo lo largo que la ruta se refiere. Esta misma corriente que circula en sentido inverso, transporta influencias hispanas, árabes y romanas hacia Europa. Basta recordar las fábulas de animales que procedente del mundo romano y más concretamente de Esopo, fueron traducidas por Pedro Alfonso en el siglo XII con fines claramente moralizantes o decoración de tipo floral y vegetal de la cultura Islámica.

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
Los primeros peregrinos utilizaban las antiguas calzadas romanas que se dirigían a Galicia por las costas, ya que el sur, en el territorio del Valle del Duero, se encontraba prácticamente despoblado y bajo el peligro de los musulmanes. Fue paso obligado para los peregrinos nuestra zona. En ella se encontraban dispersas más de sesenta ermitas y varios hospitales, en las que los peregrinos aprovechaban cualquier aliciente para sus mortificaciones y rogativas. Numerosos testimonios; estelas y topónimos avalan este paso; hospitales para peregrinos, representaciones iconográficas… Otra vía utilizada sería la marítima, sobre todo a partir del siglo X cuando decrecen las incursiones normadas y vikingas. El peñón de San Guillen nos habla posiblemente de peregrino. En el siglo XV y XVI son numerosas las menciones que se hacen a peregrinos de Santiago en nuestra comarca.
Nuestro entorno está plagado de parroquias y ermitas; Nª Señora de los Portales, Nª Señora de la Esperanza, Nª Señora del camino,… El camino costero (de Castro a Islares) es rico en representaciones religiosas. San Martín de Campijo se relaciona con la orden de San Juan de Jerusalén, a la cual se la vincula en el tiempo con la orden del templo, de quien posiblemente heredó bienes y posesiones. Desde San Martín de Campijo, sigue el camino de Santiago paralelo a la costa con varias bifurcaciones que se apartan del principal. Uno hacia San Antón con el Castillo de los Templarios y otro va a San Andrés y de ahí a Saltizones, Cerdigo e Islares. Pasando la Galgana y deslizándonos por el Prado de San Antón, casi a los pies del río Ramos, se encontró una estela funeraria de 54 cm de alto y 27 de diámetro con una cruz sencilla cuyo madero mayor se enlaza con una M y en la parte baja aparecen como si hubiera sido grabado con unas letras inteligibles. Quizá fue la tumba de algún adinerado peregrino ya que este tramo se le denomina en la actualidad Camino de Santiago.
Cerdigo se encuentra disperso en la base del pequeño cerro que es sita la iglesia, que por cierto su entrada acompaña al camino de Santiago. Es esta una de las pocas iglesias que está orientada hacia el Oeste. Corre el camino de Santiago por las ruinas que aún quedan del Castillo dejando la capellanía y el Morelle a la derecha y pisando la Jaradilla pasa por detrás de la Torre. Lleva el camino al Ros por la Peladilla, de allí al cementerio y del cementerio a Islares, sede documental del hospital de la Vera Vruz, muy cerca de la ermita de San Roque, que es Santo Invocado en tiempos de peste.

