Inauguramos una nueva sección en la que todos los viernes hablaremos sobre la historia de Cerdigo. Nos basaremos en el libro escrito por Javier Garay Salazar Cerdigo, Historias y Costumbres”, el cual nos presentará la pequeña comarca desde el punto de vista personal pero también histórico, ya que reúne opiniones de investigadores y otras personas de a pie que han ayudado a recordar y redactar con gran veracidad la situación y vida de Cerdigo desde sus inicios.

La persona que escribe esta columna en concreto, está entusiasmada de volver a dar vida a las palabras de un gran escritor como es Javier Garay, y lo hace a partir del libro que un día, nuestro querido novelista, dedicó a un vecino del pueblo con mucho cariño.

Cerdigo se encuentra entre Cerredo y Cercamar y todo ello recoge una historia minúscula, como minúsculo es él. Pero ¡que rica es su historia!. No es rica en acontecimientos, pero si es rica en sencillez, la sencillez de sus hombres, que durante cientos de años vivieron en simbiosis en un mundo terriblemente cruel. Cruel, porque Cerredo y su orografía es tan hostíl, que sus quebrantas, vaguadas, picos, lomas, escarpados y otros lugares incómodos, hicieron que el labrador y ganadero de Cerdigo, tuvieran que trabajar a pulso su sustento.

No es nada exagerado identificar a los cerdigueños como grandes personas. Ellos, como se dice, “a mal tiempo buena cara”, tuvieron que ser unos grandes hombres del tiempo, ya que los socaires aquí no reinan y las cosechas se estropean con facilidad.

Cerdigo merece un reconocimiento, porque fue el cordón umbilical de Castro-Urdiales, fue quien dio vida a la villa, como leeremos en diversos capítulos, ¿seremos capaces de respetar su pasado ancestral y lo que nos ofrecieron?.

Aquí veremos como el Cerdigo de sus orígenes saldrá a la luz.


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