CAPÍTULO 11.
Festividades
San Zariquete
Los actos de brujería son cuando la mujer, según opinión vulgar, hace cosas extraordinarias y malévolas por su medio. Hay casos que se pueden constatar de como algunos vecinos de Cerdigo se creyeron hechizados por un mal de ojo, que era precisamente uno de los poderes de las «brujas».
Cualquier enfermedad o accidente que pudiera interpretarse como mal de ojo, se invocaba a algunos santos, entre ellos a «San Zariquete». A la ermita de San Zariquete (Zalla), llevaban las cerdigueñas a sus hijos para que les quitaran el mal de ojo. Iban por el camino recitando oraciones y al llegar el sacerdote conjuraba en nombre de Dios a que los malos espíritus abandonaran el cuerpo del poseído.
Las Pascuas
Las Pascuas son coplas petitorias que se cantan en diversos lugares de Cantabria. Los mozos y mozas van recorriendo las casas del pueblo, alabando a los dueños y a la llegada de la próxima primavera, haciendo acopios de alimentos y dinero con los que después se hará una comida con todos los participantes.
De origen desconocido, se considera que es un ancestro de los que en otra época salieron con motivo del comienzo del año en las Calendas (son menos antiguas que las Marzas).

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
Las Pascuas son un ritual de cuestación (cantar y comer en ronda de casa en casa) y carácter religioso. Las fechas en que se cantan coinciden con los últimos días de la Semana Santa y sus coplas tienen un carácter religioso, interpretadas normalmente por chicos y chicas del lugar. En Cerdigo se conserva la tradición. Esta costumbre, es marcadamente religiosa, y la forma de contarlas es en grupo y sin solistas. Normalmente se empiezan en Cerdigo y se siguen en Allendelagua e incluso se han cantado en algunos sitios de Urdiales, para después terminar en Cerdigo. Durante años la terminación se hacía en Saltizones, donde un vecino les obsequiaba con buen vino y los quesos frescos que ya tenía preparados para cuando llegaran y así aliviar un poquito las gargantas que ya se habían quedado un poco secas.
Letra de la canción
Permiso de petición
A esta casa honrada
Señores llegamos
Si nos dan licencia
Las pascuas cantamos.
O las cantaremos
O las dejaremos
Porque es desahogo
Y desobediencia
El cantar las pascuas
Sin tener licencia
Se pregunta si se cantan
¿Las cantamos o no las cantamos?
Tengan santas buenas noches
Los señores de esta casa
Nobles, caballeros, galanes y damas
Estén pues atentos que voy a cantarlas.
Estas Pascuas nuevas, nuevas estas pascuas
Que no han venido de Londres
Tampoco de Holanda
Que las han sacado aquí en nuestra patria
Y aunque no es autor el que las relata
Por Dios les suplico perdonen mis faltas
Mañana es Domingo, día señalado
Y es porque el cordero ha resucitado
Y a la Magdalena ya la han descubierto
Y al Santo Sepulcro y al Redentor nuestro
Y con estas pascuas y la redención
Se puso el cordero a muerte y pasión
Y con estas pascuas y el campo florido
Y con estas pascuas y el campo rosado
Y con estas pascuas nos bajaran algo
Chorizos y lomos sin cortar las manos
Si nos dan un trago también lo tomamos
Porque las gargantas se nos van secando
Pesetas y duros también los queremos
Porque los bolsillos rotos los tenemos
En aquella casa blanca vive un rico labrador
Dios le dé mucha fortuna y será corregidor
En aquella casa pinta las ventanas al camino
Tienen hijas casaderas, no les faltará marido
Fin.
Semana Santa
En Semana Santa (jueves de la Cena) se velaba al Santísimo todo el día y muy entrada la noche. El sacerdote fijaba una lista de los vecinos en la cual constaba el horario de los turnos de vela; dos personas permanecerían en sendos reclinatorios durante todo el día y parte de la noche. El viernes se salía muy temprano en procesión para rezar el Vía Crucis.
Las campanas permanecían en silencio y los niños salían con sus matracas por las calles para avisar de los horarios de los oficios. En varios grupos iban tocando la matraca y en un descanso cantaban: «las primeras», «las segundas» y «las terceras», durante un tiempo determinado. Al toque de las matracas se cantaba:
«Judas Judas / Judas el traidor / que vendió a Nuestro Señor / por treinta monedas / que no valen ni un carbón.»
Otra de las estrofas que se cantaba desde la antigüedad era la siguiente:
«Jóvenes y viejas / solteras y casadas / (o paridas y preñadas) / que salgan a oír / el ruido de las matracas.»
El sábado de Gloria se encendía el Cirio Pascual y se procedía a hacer la Misa Solemne de Pascua.

