San Zariquete

Los actos de brujería son cuando la mujer, según opinión vulgar, hace cosas extraordinarias y malévolas por su medio. Hay casos que se pueden constatar de como algunos vecinos de Cerdigo se creyeron hechizados por un mal de ojo, que era precisamente uno de los poderes de las «brujas».

Cualquier enfermedad o accidente que pudiera interpretarse como mal de ojo, se invocaba a algunos santos, entre ellos a «San Zariquete». A la ermita de San Zariquete (Zalla), llevaban las cerdigueñas a sus hijos para que les quitaran el mal de ojo. Iban por el camino recitando oraciones y al llegar el sacerdote conjuraba en nombre de Dios a que los malos espíritus abandonaran el cuerpo del poseído.

Las Pascuas

Las Pascuas son coplas petitorias que se cantan en diversos lugares de Cantabria. Los mozos y mozas van recorriendo las casas del pueblo, alabando a los dueños y a la llegada de la próxima primavera, haciendo acopios de alimentos y dinero con los que después se hará una comida con todos los participantes.

De origen desconocido, se considera que es un ancestro de los que en otra época salieron con motivo del comienzo del año en las Calendas (son menos antiguas que las Marzas).

Las Pascuas son un ritual de cuestación (cantar y comer en ronda de casa en casa) y carácter religioso. Las fechas en que se cantan coinciden con los últimos días de la Semana Santa y sus coplas tienen un carácter religioso, interpretadas normalmente por chicos y chicas del lugar. En Cerdigo se conserva la tradición. Esta costumbre, es marcadamente religiosa, y la forma de contarlas es en grupo y sin solistas. Normalmente se empiezan en Cerdigo y se siguen en Allendelagua e incluso se han cantado en algunos sitios de Urdiales, para después terminar en Cerdigo. Durante años la terminación se hacía en Saltizones, donde un vecino les obsequiaba con buen vino y los quesos frescos que ya tenía preparados para cuando llegaran y así aliviar un poquito las gargantas que ya se habían quedado un poco secas.

Letra de la canción

Permiso de petición

A esta casa honrada

Señores llegamos

Si nos dan licencia

Las pascuas cantamos.

O las cantaremos

O las dejaremos

Porque es desahogo

Y desobediencia

El cantar las pascuas

Sin tener licencia

Se pregunta si se cantan

¿Las cantamos o no las cantamos?

Tengan santas buenas noches

Los señores de esta casa

Nobles, caballeros, galanes y damas

Estén pues atentos que voy a cantarlas.

Estas Pascuas nuevas, nuevas estas pascuas

Que no han venido de Londres

Tampoco de Holanda

Que las han sacado aquí en nuestra patria

Y aunque no es autor el que las relata

Por Dios les suplico perdonen mis faltas

Mañana es Domingo, día señalado

Y es porque el cordero ha resucitado

Y a la Magdalena ya la han descubierto

Y al Santo Sepulcro y al Redentor nuestro

Y con estas pascuas y la redención

Se puso el cordero a muerte y pasión

Y con estas pascuas y el campo florido

Y con estas pascuas y el campo rosado

Y con estas pascuas nos bajaran algo

Chorizos y lomos sin cortar las manos

Si nos dan un trago también lo tomamos

Porque las gargantas se nos van secando

Pesetas y duros también los queremos

Porque los bolsillos rotos los tenemos

En aquella casa blanca vive un rico labrador

Dios le dé mucha fortuna y será corregidor

En aquella casa pinta las ventanas al camino

Tienen hijas casaderas, no les faltará marido

Fin.

Semana Santa

En Semana Santa (jueves de la Cena) se velaba al Santísimo todo el día y muy entrada la noche. El sacerdote fijaba una lista de los vecinos en la cual constaba el horario de los turnos de vela; dos personas permanecerían en sendos reclinatorios durante todo el día y parte de la noche. El viernes se salía muy temprano en procesión para rezar el Vía Crucis.

Las campanas permanecían en silencio y los niños salían con sus matracas por las calles para avisar de los horarios de los oficios. En varios grupos iban tocando la matraca y en un descanso cantaban: «las primeras», «las segundas» y «las terceras», durante un tiempo determinado. Al toque de las matracas se cantaba:

«Judas Judas / Judas el traidor / que vendió a Nuestro Señor / por treinta monedas / que no valen ni un carbón.»

Otra de las estrofas que se cantaba desde la antigüedad era la siguiente:

«Jóvenes y viejas / solteras y casadas / (o paridas y preñadas) / que salgan a oír / el ruido de las matracas.»

El sábado de Gloria se encendía el Cirio Pascual y se procedía a hacer la Misa Solemne de Pascua.


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