CAPÍTULO 12.
Festividades II
San Isidro Labrador
A San Isidro (Santo Patrón de la Hermandad de Cerdigo), se le dedica desde tiempo inmemorial la conmemoración más representativa del lugar. De siempre numerosas actividades amenizaban estas fiestas. En el siglo pasado los bolos y pruebas de destreza y fuerza eran los actos para los jóvenes.
Desde comienzos de siglo y hasta el año 1930 el tamborilero alternaba su actuación con la banda de música. Quién tenía coche o carruaje se acercaba antes que los de a pie, pero estos, si el tiempo estaba bueno acompañaban al del tamboril que tocando y soplando iba como el flautista de Hamelín recogiendo gente por el camino. En los años cuarenta cambian los juegos y se hacen presentes las carreras pedestres, cintas y sacos. En los años cincuenta «el coche de Jaime» trae a la banda municipal de Castro-Urdiales, que entra en el pueblo tocando un pasodoble y encendiendo la mecha de la alegría en todo el pueblo de Cerdigo. Varios viajes hacía Jaime a Castro para acercar a todos los romeros que querían disfrutar de la romería de San Isidro.

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
En la actualidad a San Isidro se le conmemora con diferentes y alegres festejos sobre todo con miras a los niños. Las celebraciones siempre han sido de un gusto exquisito por parte de la Comisión Organizadora, a la que da remate el grupo Columba, que llena de notas de gloria los árboles y campos de Cerdigo en tan señalado día.
Para reflejar un San Isidro cualquiera los remontaremos al de 1996 y publicado en la ilustración de Castro-Urdiales:
«…El 19 de de mayo se celebró la misa de San Isidro en Cerdigo por caer este año en miércoles gran sorpresa se llevó D. David cuando al llegar a la iglesia a recoger a San Isidro para pasearlo en procesión por el pueblo como se acostumbra ancestralmente, vió una pareja de bueyes uncida a su carro y adornado por multitud de Flores en la que reposaba sobre firme peana el patrón del pueblo. Se comenzó la procesión por el camino que da a la finca del Morelle donde se encuentra la casa de nuestro amigo Eduardo Acebal propietario de los bueyes y conducidos con dulzura por Estanislao Acebal (Tanis).
Una vez llegados al Cantón se tomó la carretera antigua, se llegó hasta el bar y se giró para iniciar la subida por la rampa de la fuente hasta llegar al abrevadero. Después de dejar la fuente se inició la subida a la cuesta de la Ramadilla (Naranjos para otros) y redoblando las campanas con más ímpetu, se llegó a la última gran cuesta que da a la bajada del Peñuco. A la derecha de la iglesia el campo de la capellanía, relucía verde a los rayos de tan fastuoso día. Una vez dentro se comenzó la ceremonia, D. David radiante la dirigía impulsado por alientos divinos mientras una niña leía la ofrenda recomendándonos sobre todo paz y amor y bien protegidos por San Isidro…»
Ofrendas
Las primeras ofrendas a San Isidro se comenzaron a hacer con D. Venancio Pérez en el comienzo de los años 1950 y desde entonces hasta ahora las niñas de Cerdigo lo siguen haciendo dando las gracias a San Isidro por «los frutos del campo». Las procesiones se hacían a hombros y cuatro hombres llevaban «en andas» a San Isidro durante todo el recorrido; años después se llevaría el Santo en el «Podium» de un carro tirado por una pareja de bueyes alternando los años (según si hubiera pareja o no).
Ofrenda antigua a San Isidro
¡Oh! glorioso San Isidro
Patrono de nuestra Hermandad
Queremos honrarte de veras
En este día que te dedicamos
Este es el símbolo de nuestra fé en ti
Dígnate a aceptarlo misericordioso
De nuestras manos niñas
Que han ido por los campos
Recogiendo estos nuevos frutos
Para ofrecértelos con amor
Bendice nuestros campos
Bendice nuestras cosechas
Haz sobre todo te pedimos
¡Glorioso San Isidro!
Que bendigas a todos
los labradores y ganaderos
y en especial a todo
el pueblo de Cerdigo
Amen
Ofrenda actual
Glorioso San Isidro
Henos aquí postrados de hinojo
Ante tu bendita imagen
Henos en tu fiesta a pedir nos concedas tus dones
Óyenos, escúchanos, San Isidro Labrador
Contempla a este pueblo que te ama
Mírale, ahí, arrodillado, pidiéndote por sus cosechas
Ah ti oh, humilde campesino
Que sin soltar las herramientas,
glorificabas a Dios y le ofrecías
Tu humilde trabajo de cada día
Te ofrecemos los primeros frutos del campo
Queremos que los bendigas
Somos niños y no podemos mucho, pero acéptalos
Ruega a Dios por nosotros y sirviéndote desde la era
Donde los bueyes, con su monótono caminar
Nos ayudan a pensar
En tu eterna y gloriosa sabiduría
Amen

