CAPÍTULO 14.
La enseñanza
Escuela
Poseía Cerdigo antes de la llegada de los franceses una escuela mixta que no pudo sostenerse por los dividendos que debía de pagar el pueblo al maestro. No recogen los documentos datos sobre la escuela de Cerdigo hasta el año 1838, en que con arreglo a lo dispuesto en la ley del 21 de junio de 1838 para sostener las escuelas elementales de instrucción primaria, llega a Cerdigo una carta en la que se pide que se aclare si hay alguna forma de sufragar los gastos bien por fundación, donación o legajo, a lo que el alcalde Anastasio Helguera contesta:
…»nunca hubo fundación, donación ni legajo para la instrucción de la primera enseñanza, por lo que se solicita para los pueblos de Cerdigo. No hay noticias de que este pueblo haya recibido rentas de esta naturaleza ni tampoco que las pague, no pudiéndose hacer cargo a pagar 300 reales, por ser sumamente pobres.»…
En una circular del pueblo, en fundamento visto a la necesidad en que se encuentra este pueblo en promover la enseñanza de instrucción primaria en fuerza de las superiores órdenes que circulan en fomento y utilidad de ella y la no desconocida necesidad por su parte expresa que dice así:
…»no pudiendo proporcionar medios a sostener un maestro, el pueblo, en atención del interés que ha demostrado en toda ocasión nuestro párroco Don Manuel de la Torre y Rétola en beneficio de esta tierna juventud, a suplicarle se tome la molestia de enseñar a estos niños a leer y escribir con cuentas y reglas de aritmética y doctrina Cristiana.»…
No sabiendo el pueblo como agradecerle esta demostración de afecto, quiere hacerle en retorno el obsequio de darle anualmente en frutos el valor de 300 reales de Vellón. El mencionado Don Manuel, para llevar a cabo su condescendencia, presenta para la apertura de escuelas, las condiciones siguientes:
1º Se habilita local a propósito para el evento con mesas, asientos, encerados y con lo demás que sea necesario.
2º Continuará dando escuela por el tiempo que permanezca en este pueblo siéndole agradecido.
3º Asistirán todos los días los niños a misa ayudándole en lo que destine semanalmente y estos mismos barrerán todos los sábados la iglesia y sus entradas.
4º El que ha de ocupar la escuela, deberá tener 5 años cumplidos.
5º El jueves de todas las semanas, será libre para mi descanso y recreo de los niños, así mismo también el sábado por la tarde desde el primero del mes de Marzo hasta el último de Octubre, tarde en que tengo que cumplir con ciertos deberes, en todos los restantes la habrá todos los días.
6º Ocurriendo día festivo de uno o dos preceptos fuera del jueves, no queda exceptuando este.
7º Los padres de los niños o sus encargados , los mandarán a la escuela con lo necesario a su clase sirviendo de señal a su entrada un toque de campanas a la que se hallarán prevenidos y limpios de cara, manos y pies, con la cabeza descubierta y libre de toda porquería.
El día 14 de Febrero de 1845, la Comisión Superior de Instrucción Primaria de Santander, dispone en cumplimiento de una Real Orden, formar un distrito común para la primera enseñanza entre los pueblo de Islares y Cerdigo para que entre los dos sostengan una escuela elemental de instrucción primaria de acuerdo a los dispuesto en la ley de 21 de Julio de 1838.

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
Durante todo el siglo XIX hubo muchas dificultades para sostener a los profesores, siendo pagados la mayoría de las veces con frutos de la tierra, como así se disponía y siempre por el valor de «tantos maravedís». Durante el siglo XIX, las clases se impartían entre la iglesia y casas del pueblo. A principios del siglo pasado, las clases se impartieron en el carrero, en la casa que era del señor Acebal (Chele) y su esposa Felisa Acebal y en el año 1925-1926 ya se daban clases en las escuelas de la plaza, donde ahora está situado el TeleClub.
Las clases en estos años eran mixtas y posteriormente por los años treinta se dividieron por un tabique para hacer dos aulas (niños/niñas). Creo que no sería justo pasar página sin hacer reproche a ciertos maestros de la época a los que los niños decían de ellos «es un pegón». Era una de las cosas más tristes que se encontraban en las aulas. A veces el castigo podía ser razonable, pero la mayoría de las veces era injustificado. Como anécdota, tenemos un testimonio vivo de como un niño era golpeado con la regla y a cada golpe que le daba, salía de su chaqueta una nube de polvo.
No todo era así y los profesores que llegaban a Cerdigo trataron a sus pequeños con amor y dedicación y las actividades que se realizaban, aún hoy se recuerdan.

