Antigua fortaleza de la que se puede contemplar algunos muros derruidos junto a una pequeña tronera. Fue lugar de luchas banderizas y lugar donde luchó y pernoctó Lope García de Salazar, caballero feudal y señor que fue merino de la villa de Castro Urdiales y levantó torres y fortalezas en Cerdigo.

No se ha podido encontrar documentación de cuando se inauguró el cementerio, pero fue a principios del siglo XX y si se sabe que quien primero lo «estrenó», fue un criado de Juan Campo. En 1892 salió a subasta la obra y se fijó un presupuesto inicial de 1725 pesetas.

En el Pleito de los Diezmos (1571-1761) se menciona a los religiosos D. Miguel de la Torre, D. Pedro de la Helguera y D. Diego de Liendo Salazar que fueron capellanes. Eran cerdigueños y sus apellidos aún subsisten entre las familias de este lugar.

La casa de la Torre se afianza sobre un pequeño altozano y esta construida su fachada en sillería. Es uno de los emblemas de Cerdigo denominada por los lugareños «casa fachada». Un magnífico y bien conservado escudo da a la casa una prestancia medieval como si inmersos en esa época nos encontráramos. Esta torre vigilaba costas, montañas y caminos en la época en que las luchas banderizas campeaban por estos lugares y por donde se señoreó Lope García de Salazar. Su conservación es bastante buena dado el lugar tan agresivo en que está ubicada, recibiendo los violentos y erosivos vientos tanto del Este como del Oeste y hasta los húmedos nortes.

Esta zona alta del Cantón, en las cercanías de la Torre y en el lugar de la Capellanía, estuvo amurallada por la parte del camino de la Ramadilla.

Esta casa solariega a la que llaman Portalada, aún manifiesta su esplendor en la entrada, donde se puede contemplar un escudo con el árbol de Guernica junto a otro que posee la casa de los Sierra.

En el lugar más céntrico de Cerdigo, se encuentra la fuente, que es la principal del pueblo, con su pilón o bebedero para el ganado. De este lugar parten ramificaciones a todas las calles del entorno. De la fuente se va por al cuesta de los Naranjos o Ramadilla a la Iglesia. A su izquierda damos entrada al Rincón, Carrero, Quintana y Peñuco.

Sus calles conservan un sabor medieval que, últimamente y gracias al esfuerzo de sus propietarios, se está conservando. Un grupo de casas cercanas a la fuente, recuerdan que Cerdigo es un lugar tradicional de gente que vivió y aunque en menor grado vive del campo.

Era el carrero la antigua plaza público del pueblo (hoy en día casi desaparecida), donde se daban cita los domingos los mozos y mozas para el son del acordeón, panderetas y cánticos de la zona. También era un lugar donde se llevaban a bendecir a los animales por San Antón, donde se jugaba a los bolos con su carrejo de madera y sus 12 bolos bien colocados para hacer una mejor puntería.

Las escuelas que había en el carrero, daban cita a los niños de Cerdigo, donde la maestra Doña Eugenia, impartía sus clases a los jóvenes allá por los años 1920. También tenía su fuente; hoy en día no existe, pues la plaza ha tenido muchos cambios a lo largo de los años.

El carrero también era un sitio donde las mujeres se reunían y formaban grupos para jugar a las cartas; también solían reunirse en la entrada de las viviendas y allí, colocando su mesa y asientos, comenzaban a echar su «Brisca». Durante la celebración de San Isidro los tamborileros de Castro también hacían presencia para amenizar las fiestas.

Pequeña barriada que se encuentra en la esquina Oeste del pueblo. En esta zona aún podemos observar ciertas ruinas que reflejan el pasado centenario de este lugar; arcos de medio punto, paredones y escudos.

Es la Quintana y el Peñuco un conjunto de casas que denotan una gran antigüedad. La Quintana está donde estuvo ubicado el hospital de San José y que aún hoy pueden contemplarse sus murallones y Portalada en buen estado. EL Peñuco lo componen un conjunto de casas medievales, algunas derruidas donde sus caminos estrechos dan a esta zona un carácter muy especial. Por la subida del Peñuco tienen los vecinos de este lugar acceso a la Iglesia.

Junto a Saltizones, el puente es el lugar más alejado de Cerdigo. Tenía tres accesos o caminos; el de San Antón y río arriba cortado por la carretera y río abajo, aún se pueden llegar a él. El puente de Cerdigo es posiblemente del siglo XVII, aunque está reparado, reforzado y agrandado en numerosas ocasiones. Ya en el 28 de marzo de 1852 sufrió unas mejoras y según dice el documento del Archivo Municipal en una de las disposiciones del proyecto: «Se le aumentará el ancho sobre la vieja construcción».

Saltizones es un pequeño barrio disimulado en un cerro y con muy poca historia, salvo que algunas citas se le atribuye una ermita en tiempos lejanos, la de San Miguel y un camino hoyado por peregrinos. Sin embargo está situado en la mejor atalaya de la zona, donde el monte y la mar se pueden disfrutar en toda su magnitud.

El topónimo de este lugar es un desafío a quien a intentado su étimo. Curioseando el terreno, interpretar este nombre, quizá no encierre una dificultad tan grande. Casi no me cabe duda que Saltizones viene de salto, que es lo que sugiere el terreno. Lo más alto del lugar es escabroso, con pequeñas rocas, que para «andarlas» hay que saltarlas.

Cerdigo recoge varias veces el topónimo de alterones que es un símil de Saltizones. Alterones como lugar alto al que aclopándole una «s» quedaría como salterones y esta es la voz que se recoge en un lugar que hay detrás de la plaza pública.

Altozano como lugar elevado, puede dar como deformación altizón, saltizón, saltozano y de aquí a saltizano y luego Saltizones.


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