Cerdigo aún conserva raíces profundas de su pasado, su sabor medieval con un ambiente tranquilo arrebujado en sus costumbres de siglos hasta no hace mucho. Sus campos de trabajo inclinados al norte, que corren la ladera de Cerredo hasta la mar, hacen que la labor de sus gentes sea doblemente fatigosa. Estas campas orientadas a la humedad, vientos y salitre que ofrece la fachada Cantábrica, componen una paleta de diversos tonos, que van desde el intenso verde primavera eterno en esta costa, hasta un pardo vivo matizado por diversas tonalidades como consecuencia de la impronta de su suelo; sumideros, pedregales, picos y montañas, diverso arbolado, tierras amarillas y rojas,…donde aún conviven el hombre y el ganado.

Eran buenos pescadores y perceberos. Recogían en bajamar el carrisco, sacaban de él las gusanas de rigor para su pesca de anzuelo y con saleras (erizos) bien machacadas macizaban. Pescaban en las zonas de la Code, Ori Covi, La pasadilla, Los Murgones, El Callejón de Castro, El Portillo, Cabañuela, etc… Hacían acopio de durdos, serranos, lubinas, cabras, julias, baboques, pulpes, barbudas y alguna que otra mojarra. Los percebes que cogían los vendían en la carretera a los tardíos coches que pasaban por sus calles.

Los límites de Cerdigo son preciosos y precisos. Por el norte la costa, que va desde Punta Cabra hasta el mojón llamado Ilso Chiquito, que con una cruz en su cúpula, marca los límites de Cerdigo. En el sur tendríamos a Sámano, por el este el barrio de Allendelagua con su monte Las Callejas y por el oeste con el pueblo de Islares.

Dentro de la jurisdicción del pueblo de Cerdigo, están enclavados los montes de Cerredo Mayor, conocido por Domayor, y el monte de La Trecha de setenta hectáreas aproximadas de extensión. Otro monte dentro de su jurisdicción es el Encinar.

Para administrar , fomentar y defender este patrimonio, se constituyó una Junta Administrativa a la cual se la dotó de una vara de la justicia, como símbolo de justicia y autoridad. En esta junta todos los vecinos tienen voz y voto para aprovechamiento de su patrimonio y defensa y fomento de los mismos. Según los estatutos o tradición, ningún aprovechamiento lo disfrutaba nadie que no fuese vecino de Cerdigo, y para serlo debía residir por lo menos seis meses en el pueblo.

Durante La Guerra Civil, desaparecieron los libros de actas y documentos antiguos que existían en el archivo de la Junta Administrativa de Cerdigo y la vara de la justicia.


· Todos los capítulos.