CÁPITULO 7
El juego II
En este capítulo os hablaremos de diferentes juegos que acontecían en el pueblo de Cerdigo. En primavera se jugaba al caracol a que «sacara los cuernos al sol» y ver el de quien ganaba la carrera, previamente establecida y en la que a veces se apostaban cromos. Estos son algunos de los juegos que practicaban.
El pañuelo
El juego del pañuelo tenía dos variantes: una de pie y otra sentado. De pie; el que mandaba se colocaba en el centro con el pañuelo colgado en la mano. Los dos equipos (a quienes se había asignado un número a cada componente) se colocaban a igual distancia del centro. Cuando el del pañuelo decía un número salían los citados en busca del pañuelo. El primero que lo cogía salía corriendo hacia su puesto y evitando ser tocado por el contrincante. Si conseguía llegar el perseguidor, el otro quedaba eliminado, era un juego de habilidad y truco para engañar al contrario, perdía el equipo que se quedaba sin jugadores.

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
El juego del ramo
Para realizar este juego se sentaban las niñas en el suelo en corro, una de pie con un pañuelo en la mano y un ramo de laurel en la otra. Esta niña giraba en torno al corro y dejaba caer el pañuelo detrás de cualquiera de ellas, recorría el circuito y volvía donde lo había dejado caer; si la sentada no se había enterado, la de de pie recogía el pañuelo, hacía levantar a la chica y tenía que rodear el circuito y correr lo que pudiera porque la otra la iba pegando con el ramo hasta volver a sentarse en su sitio. Si se daba cuenta y lo cogía, giraba al circulo rápidamente hasta sentarse en su sitio, entonces «ganaba», cogía el ramo y en su lugar se sentaba la anterior y así sucesivamente.

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
El juego del Bote
Este juego era más bien de niños, pero de vez en cuando también participaban las niñas. El elemento principal era un bote o «tanque» (recipiente de hojalata) de tamaño pequeño (1 litro). Se le metían piedras pequeñas y después se le aplastaba la boca para que no se escaparan y hacer con el una especie de sonajero. Podían jugar tantos como quisieran. Se la quedaba uno, se hace hacía un círculo en el suelo y el que se quedaba le golpeaba con el bote y con los ojos cerrados contando hasta doce para dar tiempo a todos los demás a que se escondieran. El que se la quedaba tenía que salir a buscar a los otros, pero dejando el bote en el círculo. Cuando veía a alguno tenía que volver rápidamente y mientras le nombraba golpeaba tres veces el suelo y quería decir que ya le tenía preso, y así hasta que descubría al último.

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
Había que andar con mucho cuidado porque los escondidos también podía actuar. Acechaban desde las esquinas para ir rápidamente a chutar el bote y alejarlo del círculo. El perdedor tenía que devolver rápidamente el tanque al círculo y dando repique, anunciaba que el juego volvía a empezar y todos tenían que estar escondidos. Cuando un escondido chutaba el tanque, todos los presos quedaban libres.
A veces este juego podía durar hasta horas. Cuando se acababa el juego, uno o dos de la banda escondían el bote y no lo decían, era «alto secreto».
· nueva-seccion-de-historia-cuentamé-garay.

