Cromos

El juego del almendruño consistía en meter en la palma de la mano un número de cromos, que la otra persona intentaba adivinar y se decía; «Almendruño, alza el puño sobre tantos» y la otra persona contestaba; «sobre tantos», los que a ella le parecía ver y si no se acertaba había que dar la diferencia.

Cuerda

El más característicos de los juegos de las niñas era saltar a la cuerda que movían dos niñas en sus extremos y eran las que daban y las demás saltaban. Al saltar se acompañaban de numerosas canciones y frases hasta que se fallaba. Las modalidades eran dos: a lo bajo y a lo alto.

A lo bajo se balanceaba la cuerda y la canción más popular era:

Al pasar la barca

me dijo el barquero

que las niñas guapas

no pagan dinero.

Yo como no soy guapa

ni lo quiero ser,

arriba la barca

una, dos y tres.

Dos y dos son cuatro

Cuatro y dos son seis

Seis y dos son ocho

Y ocho diez y seis

Y ocho veinticuatro

Y ocho treinta y dos

Y ocho cuarenta

Y dos cuarenta y dos

 

Y a lo alto, dando la vuelta completa a la cuerda y a ritmo más o menos rápido según la canción:

Al cocherito lere

Me dijo anoche lere

Que si quería lere

Montar en coche lere

Y yo le dije lere

Con gran salero lere

No quiero coche lere

Que me mareo lere

A la bru bru bru

A la sal sal sal

A la bru

A la sal

A la brusa el delantal

 

Estaba la pastora, larán larán larito

estaba la pastora, cuidando el rebañito

Con leche de sus cabras, larán larán larito

con leche de sus cabras, hacía los quesitos

El gato la miraba, larán larán larito

el gato la miraba con ojos golositos

Si me hincas la uña, larán larán larito

si me hincas la uña, te cortaré el rabito

La uña le hinco, larán larán larito

la uña le hinco y el rabito cortó

El burro ciego (tras que le dio)

Era un juego en el que había que adivinar quien era la persona que se acercaba y te tocaba. Se sentaba un niño que hacía de madre (quien mandaba) y quién se quedaba de burro ciego se arrodillaba con la cabeza en el halda de la madre tapándose los ojos. Entonces dando palmaditas en la espalda de su madre cantaba:

Tras que le dio que le dio, que le rompió el saco

Tras que le dio que le dio, que le reventó

Si no es una serán dos y sino cuarenta y dos

«Que venga que venga…etc»

 

La madre cantaba el nombre de uno de los participantes al que previamente se le había puesto un nombre original:

«Que venga que venga el color amarillo…que venga que venga la Virgen del Pilar…»

Entonces se acercaba la persona citada y tocaba a la de los ojos tapados y volvía a su fila. El que había sido tocado se levantaba y acercándose a la fila, tomaba a quien creía que le había tocado, si no era así se volvía a empezar y si acertaba, la culpable se quedaba de burro.


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