CAPÍTULO 9
El juego IV
Cromos
El juego del almendruño consistía en meter en la palma de la mano un número de cromos, que la otra persona intentaba adivinar y se decía; «Almendruño, alza el puño sobre tantos» y la otra persona contestaba; «sobre tantos», los que a ella le parecía ver y si no se acertaba había que dar la diferencia.

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
Cuerda
El más característicos de los juegos de las niñas era saltar a la cuerda que movían dos niñas en sus extremos y eran las que daban y las demás saltaban. Al saltar se acompañaban de numerosas canciones y frases hasta que se fallaba. Las modalidades eran dos: a lo bajo y a lo alto.

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
A lo bajo se balanceaba la cuerda y la canción más popular era:
Al pasar la barca
me dijo el barquero
que las niñas guapas
no pagan dinero.
Yo como no soy guapa
ni lo quiero ser,
arriba la barca
una, dos y tres.
Dos y dos son cuatro
Cuatro y dos son seis
Seis y dos son ocho
Y ocho diez y seis
Y ocho veinticuatro
Y ocho treinta y dos
Y ocho cuarenta
Y dos cuarenta y dos
Y a lo alto, dando la vuelta completa a la cuerda y a ritmo más o menos rápido según la canción:
Al cocherito lere
Me dijo anoche lere
Que si quería lere
Montar en coche lere
Y yo le dije lere
Con gran salero lere
No quiero coche lere
Que me mareo lere
A la bru bru bru
A la sal sal sal
A la bru
A la sal
A la brusa el delantal
Estaba la pastora, larán larán larito
estaba la pastora, cuidando el rebañito
Con leche de sus cabras, larán larán larito
con leche de sus cabras, hacía los quesitos
El gato la miraba, larán larán larito
el gato la miraba con ojos golositos
Si me hincas la uña, larán larán larito
si me hincas la uña, te cortaré el rabito
La uña le hinco, larán larán larito
la uña le hinco y el rabito cortó
El burro ciego (tras que le dio)
Era un juego en el que había que adivinar quien era la persona que se acercaba y te tocaba. Se sentaba un niño que hacía de madre (quien mandaba) y quién se quedaba de burro ciego se arrodillaba con la cabeza en el halda de la madre tapándose los ojos. Entonces dando palmaditas en la espalda de su madre cantaba:
Tras que le dio que le dio, que le rompió el saco
Tras que le dio que le dio, que le reventó
Si no es una serán dos y sino cuarenta y dos
«Que venga que venga…etc»
La madre cantaba el nombre de uno de los participantes al que previamente se le había puesto un nombre original:
«Que venga que venga el color amarillo…que venga que venga la Virgen del Pilar…»

· Ilustración de Leire Lizuain Riega
Entonces se acercaba la persona citada y tocaba a la de los ojos tapados y volvía a su fila. El que había sido tocado se levantaba y acercándose a la fila, tomaba a quien creía que le había tocado, si no era así se volvía a empezar y si acertaba, la culpable se quedaba de burro.

